Florian von der Fecht

La muestra ya esta en camino a Glaciarium (El Calafate) donde se presentará el libro el 13 de octubre seguido de un programa del 14 al 15 de octubre, que acompañaré, junto a Juan Pablo y Pedro Skvarca y quien se sume, recorriendo paisajes documentados en el libro Estancia Cristina, Estancia Nibepo Aike y las costas del lago con la excursión Nativos. 

Iremos dando más noticia al respecto en nuestro                

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Muchos saludos 

Florian von der Fecht 
Photodesign


Te espero el 1 de Octubre en el Nuss Hotel (El Salvador, esquina Borges – CABA)
De 12 h a 17 h - Gallery Day vernissage de la muestra
De 17 h a 20 h - Presentación del libro 

La muestra luego sigue viaje a Glaciarium (El Calafate) donde se presentará el libro el 13 de octubre seguido de un programa del 14 al 15 de octubre, que acompañaré junto a Juan Pablo y Pedro Skvarca y quien se sume, recorriendo paisajes documentados en el libro Estancia Cristina, Estancia Nibepo Aike y las costas del lago con la excursión Nativos. 


Florian von der Fecht,
recorriendo la Argentina

Quién sabe dónde bebió tanta luz. Tal vez fue durante su infancia, saltando entre piedra y piedra, del arroyo Blanco, en Villa Traful. Más allá de los estudios, más allá del dominio de la técnica y de la composición, más allá de los conceptos estéticos, su perseverancia es, tal vez, una forma del perfeccionismo.

Florian von der Fecht sin duda es un artesano de la luz. Suele decirse que la paciencia es una de las virtudes de los fotógrafos. Cualquiera de los que hayamos compartido un viaje con él podremos dar cuenta de que, para él, rodar una semana entera por la cordillera vale la pena por unos segundos naranjas frente al volcán Tromen.

Siempre envuelto en nuevos proyectos, carga sus equipos con prolijidad alemana y allí va errante una vez más con su camioneta celeste por caminos polvorientos. Caminando, embarcado, trepando. A observar, a ser testigo, a intentar abarcar el horizonte de un vistazo y hacernos parte de su mirada.

Von der Fecht es capaz de encontrarse con la luz, sí, pero sobre todo es capaz de conmover, capaz de provocar una respuesta emocional. Algo difícil de explicar puede clavarse en nuestro corazón si antes ha pasado por sus ojos.

Después de tantos horizontes, después de años parece que él mismo hubiese decidido ser invisible frente a esos paisajes enormes, quitándose el foco de protaganismo. Incluso a veces pareciera intentar desmerecer su propio talento. Es probable que haya elegido que sea su obra la que hable, y tal vez esa elección sea una forma de seguir reflejando con fidelidad el paisaje, sin perder por un segundo el foco.

Juan Pablo Baliña


A orillas del Lago Argentino

Las historias que mojan este libro son ínfimas y sus vertientes diversas.  En Lago Argentino todo era excesivo: la soledad, el viento y el desamparo. Sin embargo, ofrecía a cambio el corazón de los Andes. Alguien lo comprendió y en aquella lejanía cada barco, cada flor, cada acto, fue una historia.

Primero hubo que llegar, luego resistir. Tierra tras tierra fueron los pioneros campeando su destino a caballo, en carreta y en bote. En aquella geografía austral andar significó aceptar una incertidumbre que fue endureciéndoles las manos y curtiéndoles el alma.

La que sigue es una lucha conocida, disputada entre un hombre y un sitio que se le resiste, que le advierte que no podrá con él. Van estas historias impregnadas, paisajes del tiempo, imágenes del viento apretadas en dos tapas. Un testimonio del alma patagónica que no se deja acorralar.


Argentina,
Nuestro país, nuestro paisaje

53 Facículos coleccionables que salen con el diario todos los martes a lo largo de todo el año.

La tierra respira, recuerda, abraza, hecha raíces. El paisaje le habla y le va dando pulso a su gente. Las regiones del país se trasvasan al alma del hombre, poblándolo de horizontes. Un país es un paisaje con valores naturales y culturales contando su historia, un paisaje que conserva todos los gestos; el silencio del desierto, el rumor de la ciudad, el calor de la selva y el viento de la codillera.

Ese paisaje es el que está llamando, ese país es el que está invitando; a recoger el aroma de una orilla, a cosechar con la mirada el maíz de los campos, la tarde peinándose en un trigal, la espina colgando de una araucaria o el reflejo en un salar. Ese paisaje está ofreciendo su aire para poblarnos.

Este trabajo es una forma de tomar posesión del paisaje que los argentinos más quieren: ese lleno de sueños que van creciendo por dentro cada vez que respiramos nuestro país, nuestro paisaje.

Buscá los fascículos cada martes con tu diario

La Nación